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    Monsieur Hie (1989), de Patrice Leconte



    Monsieur Hire, 1989, 88 min., Francia
    | DIRECTOR Patrice Leconte
    | GUIÓN Patrice Leconte & Patrick Dewolf (Novela: George Simenon)
    | MÚSICA Michael Nyman
    | FOTOGRAFÍA Denis Lenoir
    | REPARTO Michel Blanc, Sandrine Bonnaire, Luc Thullier, André Wilms, Philippe Dormoy, Eric Berenger, Marielle Berthon
    Valoración: 8

    Otra película de Patrice Leconte que me ha dejado una buena impresión. La historia trata sobre Alice, una mujer linda que es observada desde el edificio de enfrente por un hombre desgraciado, solitario y con mala fama (en lo que respecta a su carácter). Cuando ella descubre la actitud vouyer de su vecino comienza por asustarse, pero lentamente intentará acercarse a él, conocerlo y compartir algunas experiencias.
    Leconte acostumbra a estructurar sus filmes a partir del mundo interior de los personajes; no se trata de mostrar lo que les envuelve y determina como suele hacer Rohmer, sino de la percepción que estos tienen de él. Ellos casi siempre son reservados, de existencias monótonas; personajes inadaptados que se sirven de la fantasía como modo de realizarse de una forma que su vida normal no les permite. La sensación de experiencia onírica que dejan muchos de sus filmes está presente en Monsieur Hire, uno de sus primeros intentos exitosos en esta línea, y que presenta a un personaje más peculiar a primera vista; su aspecto y circunstancias son tan ordinarias para él como extrañas para el resto: no se atiene a usos sociales con sus vecinos, y éstos, incapaces de asignarle un rol convencional, no dudan en señalarle como el autor de un reciente asesinato en proceso de investigación. Una introducción que no dedica tanta atención al crimen como al enigma que nos resulta Hire, que apenas nos revela nada de sí mismo; el único momento en que lo hace es en uno de sus encuentros con Alice, cuando imagina las posibles vidas de los transeúntes de una estación ferroviaria. Posiblemente esta traslación de personalidades, de su fantasía al cuerpo ajeno, es su única forma de conocimiento, y la única forma de conocerlo, lo que convierte el filme en una suerte de apología del voyeurismo: Hire observa a Alice, ella hace lo propio, el policía lo sigue, y el espectador, jugando a Dios, los observa a todos ellos, desde la mirada del protagonista, pero también la del resto de impresiones, las de Alice y el inspector. [Los resaltados son nuestros. Fuente: parisnospertenece]