Ikiru, 1952, 137 min., Japón
| DIRECTOR Akira Kurosawa
| GUIÓN Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni
| MÚSICA Fumio Hayasaka
| FOTOGRAFÍA Asakazu Nakai (B&W)
| REPARTO Takashi Shimura, Nobuo Kaneko, Kyôko Seki, Makoto Kobori, Kumeko Urabe, Yoshie Minami, Miki Odagiri, Kamatari Fujiwara
| PRODUCTORA Toho Company
Valoración: 10
Valoración: 10
Con las películas, como con la mayoría de las obras artísticas, se comulga o no. Y para mí, que todavía estoy alejado del cine clásico, Vivir me significó gran cosa en su momento: es una película que puede retomar o fundar un mito indisintamente. Y puede también ilustrar la tristeza con esas escenas donde suena su canción. La vida de Kanji Watanabe comienza a terminar cuando le diagnostican un cáncer terminal. De pie frente a la muerte, medita sobre lo que ha sido su vida, esos treinta años en que ha sido un funcionario abnegado de su puesto, sin faltas y con conducta ejemplar.
Kanji Watanabe es un veterano funcionario de la administración, de vida monótona y gris; pero no es consciente de que su existencia está vacía hasta el momento en que conoce que está sentenciado a muerte por un cáncer. Con la certeza de que el fin de sus días se acerca, surge en él la necesidad de buscar un sentido a la vida. Y cuando lo consigue se produce un cambio radical en su actitud respecto a los demás.





